La cuestión es proponérselo…

Todos los seres humanos nos enfrentamos en algún momento de nuestras vidas a experiencias adversas. Enfermedades crónicas, catástrofes y desgracias ponen a prueba nuestra capacidad de reacción y de contención.

La capacidad de resiliencia evidencia que no se puede asociar carencia a incompetencia ya que el individuo puede HACER y SER, independientemente de la situación desfavorable en la que nazca y viva.

Esto es un hecho ya que las personas reaccionan de modo diferentes ante las mismas situaciones y el enfrentamiento adecuado de las situaciones problemáticas habla de nuestras habilidades y capacidades lo que repercute en el  grado de nuestra salud psico-físico-emocional.

Es decir, todos somos diferentes y reaccionamos de modo diverso a los mismos estímulos. Por ejemplo: En general, la mayoría de las personas con epilepsia consideran necesaria la ingesta de medicamentos en forma prolongada ya que los mismos ayudan a mantener su salud física y contribuyen a su calidad de vida;  y  esto no es considerado como una “incapacidad” sino al contrario; lo mismo sucede con la restricción en la ingesta de ciertos alimentos que tienen los celíacos y los obesos; los controles periódicos de los diabéticos y las tomas de insulina; la toma de medicación necesaria para los hipertensos; etc.

Sin embargo, todos en mayor o menor medida, necesitamos un entrenamiento para enfrentar situaciones difíciles a fin de que nuestras reacciones no sean desmedidas y se reduzcan al mínimo los signos emocionales negativos emergentes como  la ira, la rabia y la ansiedad..

A fin de lograr activar los mecanismos protectores del yo y ser resilientes ante los problemas que se nos presentan en la vida cotidiana sugerimos:

1.- Acostumbrarse a observar las dos caras de las realidad (la positiva y la negativa) tratando de aprovechar el “para qué de todas las circunstancias de la  vida.

2.-Proponerse resolver uno a uno nuestros inconvenientes centrándonos más en la solución que en el problema en sí. Dicha idea inicial contendrá la intención de actuar de manera simple, concreta y directa sobre cada uno de ellos, activando nuestra voluntad y evitando los aplazos y dilataciones.

3.- Ejercitarse en pensamientos y sentimientos sanos y positivos los que traerán consigo conductas adaptadas y acordes a las circunstancias del exterior.

4.- Centrarse en solucionar el presente,  utilizando el mayor número de recursos y estrategias con que tengamos a mano y haciendo hoy lo mejor con lo que tenemos ahora. De esta manera, seguramente los inconvenientes se disolverán de una manera  natural y fluida.-

5.-Habituarse a cumplir propósitos y metas cortas, realizables día a día, gracias a los cuales nos motivaremos y lograremos realizar grandes proyectos. “Sé fiel en lo poco y te daré mucho”.

Dra.Carina Aida Di Fresco Tala. By Yosoyigual y diverso

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  1. Buen inicio (X): Diagnóstico del aula | EduCiudad - marzo 15, 2014

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