En busca de EDUCAR nuestras EMOCIONES

AIE.tALLER DE EMOCIONES

En la sociedad de hoy existe analfabetismo emocional que se refleja en las mùltiples reacciones violentas y desadaptadas que vemos a diario. La escuela, lamentablemente, refleja fielmente lo que sucede en ella.

Al decir del experto, Lic. Alejandro Castro Santander “El niño y el adolescente entran a la escuela con su sociabilidad, rivalidades y modos de resolver las dificultades ya aprendidos en la familia y el barrio. La escuela, al hablar de prevenir las conductas violentas, parece muchas veces hacer mención a la única estrategia de intentar controlarla. Pero, ¿debe la escuela resignarse solamente a “atajarla” para poder desarrollar su propuesta educativa o acepta el desafío de ofrecer una propuesta formativa superadora?”

“Desde el momento en que hablamos de una función social de la escuela que responda a la nueva realidad de nuestras comunidades, estas deberían estar preparadas también para desarrollar las habilidades sociales en los alumnos como una estrategia para prevenir el aprendizaje de futuras conductas violentas y su desaprendizaje en el caso de ya presentarlas. Pero la realidad parece demostrarnos que en la escuela no hay lugar para trabajar la Competencia Social, ya que es evidente que no se la pensó inicialmente como una competencia prioritaria a desarrollar y por lo tanto, es lógico que no exista un espacio y un tiempo concreto para ella.

El fenómeno de la violencia es multicausal y por este motivo, junto con este llamado, insistimos en que la escuela no puede sola hacerse cargo de la doble tarea preventivo-formativa. Las intervenciones a nivel individual no serán efectivas si no se toman en cuenta todos los escenarios en que nuestros hijos y alumnos “aprenden la violencia”. Es por ello que se debe promover el desarrollo social de niños y grupos de alto riesgo, así como la prevención de la violencia doméstica, desarrollando aquellas habilidades que les permitan “querer y saber cómo vivir juntos”. (…)
“Frente a la nueva lectura que hacemos de la sociedad, todos deseamos que se produzca un cambio en las actitudes humanas que sirva para configurar una mejor civilización. El sistema educativo tiene la potencialidad de modificar los valores culturales que promueven la utilización de la violencia, pero continuamos haciendo las mismas cosas y seguimos esperando irresponsablemente ese cambio.
No enfrentar hoy esta realidad como un reto educativo impostergable, puede significar que muchos de los próximos ciudadanos sean caracterizados como incompetentes o analfabetos emocionales y sociales.
El perfil del nuevo ciudadano del siglo XXI debe ser el de una persona con capacidad para adaptarse a grandes cambios, autónomo pero no individualista, con espíritu cooperativo, defensor de una pluralidad de valores y de opciones morales. Con un pensamiento abierto que le permita comprender la complejidad del mundo y habilidades para entender, aceptar y vivir con sí mismo y con los demás.  Sólo formando ciudadanos de este tipo, podremos construir una sociedad plural y democrática en la que sea posible vivir en paz, en libertad y en la que el respeto a todos sea la nota dominante”.

A travès de esta galerìa de imàgenes pueden apreciar las obras de nuestro colaborador, el Lic. Alejandro Castro Santander sobre este tòpico en el que tenemos que aprender todos:

 

 

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Fuente:

Castro Santander, A. Alfabetización emocional: la deuda de enseñar a vivir con los demás. Revista Iberoamericana de Educación.ISSN: 1681-5653 .

Imagen extraìda de Imagenes de Google de AIE.Taller de Emociones. (Utilizada en el artìculo sòlo a modo de ilustraciòn)

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