El TEMPERAMENTO y su importancia en el APRENDIZAJE

temperamentoEl temperamento es el estilo de comportamiento de cada uno. Y ese modo de actuar va a influir en la modalidad de aprender. Es frecuente que en las escuelas veamos niños y niñas con un muy buen potencial cognitivo, pero por su comportamiento fracasan ya que no pueden acomodar su conducta a los requerimientos sociales y académicos.

 

Para aclarar un poco a que me refiero con TEMPERAMENTO, es cuando coloquialmente describimos a una persona como alegre y contenta, a otra como activa, y a otras como tranquilas y cuidadosas, o propensas a arranques de enojo. Es la manera de ser estable en intensidad y reacción emocional, o sea un niño que en la mayor parte de su tiempo, por ejemplo es alegre o es malhumorado, o es tranquilo.

 

Los investigadores del temperamento han descripto tres patrones en los que se puede agrupar a la mayoría de los niños:

v  NIÑO FÁCIL: Es el niño que establece rápidamente rutinas regulares en la infancia, es generalmente alegre y se adapta fácilmente a experiencias nuevas.

v  NIÑO DIFÍCIL: Es el niño que tiene rutinas diarias irregulares, es lento para aceptar experiencias nuevas y tiende a reaccionar negativa e intensamente.

v  NIÑO LENTO PARA ANIMARSE: Es el niño inactivo, que muestra reacciones leves o bajas ante los estímulos ambientales, es de ánimo negativo, y se ajusta lentamente a las experiencias nuevas.

Los niños que presentan dificultades en la escuela son aquellos que tienen el perfil del niño difícil y el niño lento. El niño difícil genera gran preocupación en el docente, quien se ve apurado de encontrar estrategias para ayudarlo, es importante conocer el concepto de temperamento como algo intrínseco porque muchas veces se responsabiliza a los padres de la conducta del niño, adjudicando una causa emocional o vincular (falta de límites, poco compromiso familiar, etc.). El niño lento no genera tanto conflicto en el aula pero es el niño que se encuentra permanentemente frustrado e insatisfecho, desea participar de experiencias nuevas, se siente motivado y atraído pero no logra hacerlo, esto le genera alto nivel de frustración, lo cual se traduce en irritabilidad, humor negativo y labilidad emocional.

 

Lo interesante es que se puede ayudar a moldear el temperamento de una persona, porque si bien tiene una raíz biológica debemos tener en cuenta, las dimensiones que hacen al temperamento de una persona y actuar en consecuencia: nivel de actividad, ritmo, distracción, cómo se acerca o aleja de determinadas situaciones y estímulos, cuánnto tiempo puede prestar atención.

 

Por ejemplo:

Cada niño/ niña tiene un ritmo de actividad que es muy personal. Y cuando se dan los extremos de muy activos y los inactivos, ambos generan dificultades en el ritmo escolar. Así como en la casa. Tengamos en cuenta también que es frecuente ver niños y niñas activos o lentos en familias donde, en general, sus integrantes son activos o lentos.

Es importante tener en cuenta que tanto un nivel muy alto de actividad como un nivel muy bajo van a determinar dificultades, el niño con alto nivel de actividad es el que genera mayor conflictos en el aula por lo cual los docentes se ven urgidos a buscar estrategias para favorecer el ajuste, pero los niños con muy bajo nivel de actividad en general pasan más desapercibidos y también tienen dificultades para activarse, lo cual determina menor interacción con pares y poca iniciativa para resolver problemas académicos. Entonces saber que cada niño y niña tienen un ritmo de actividad personal, y sobretodo tener presente que como no genera conflicto en el aula muchas veces pasan desapercibidos y recién se los tienen en cuenta cuando comienza a tener síntomas de aislamiento, o sus calificaciones escolares son bajas, o su cuaderno de clase suele estar incompleto. Pero todo esto se da acompañado de las otras cuestiones que hacen al temperamento.

 

Una de las dimensiones sumamente importante en el temperamento que influye en el aprendizaje es el nivel de distracción. Debemos tener muy presente factores que pueden distraer ya que si en el ambiente hay muchos estímulos como ruidos, voces de personas, luces, se puede provocar la distracción de un niño.

 

La Distracción, es el grado en que el estímulo ambiental altera la conducta. Es importante observar la conducta de los niños y niñas en diferentes contextos y en diferentes actividades, especialmente en aquellas que lo motivan y le interesan.

Hay momentos en que usar un estímulo para distraer es bueno. Por ejemplo si el bebé llora y se siente molesto cuando se lo está cambiando distraerlo con cosquillas y caricias estimulando el contacto afectivo ayuda a que se calme.

 

En el aula es importante poder tener en cuenta todos los estímulos, sería adecuado que cuando estamos trabajando con niños o niñas con discapacidad intelectual tanto los estímulos sean los relevantes a la temática que se está trabajando, muchas veces se cree que la gran cantidad de estímulos favorece el aprendizaje, pero lo cierto es que un exceso de estímulo genera mayor cantidad de distractores y obliga al cerebro a hacer un esfuerzo para poder mantener la información que no es importante en segundo plano.

Los niños con discapacidad intelectual presentan dificultades para jerarquizar los estímulos y muchas veces la información sensorial impacta en primer plano no logrando filtrar los estímulos poco relevantes con la concomitante dificultad para focalizar en la tarea que se le solicita.

 

Una de las habilidades cognoscitivas que permite anticiparse y seleccionar la conducta precisa es la función ejecutiva y la misma puede estar alterada por la inatención que se genera por falta de desarrollo de un adecuado control mental. El niño se muestra inestable, distraído e incapaz de terminar una tarea por sí solo, necesitando de un adulto que lo ayude.

Poder ir desarrollando el pensamiento, la capacidad de razonar, se requiere de poder poner atención en los estímulos correctos y en la consigna: que puede de ir de decirle a un bebé -mirá la pelota a -guarda y ordená los juguetes a un niño pequeño, o -sacá el cuaderno, y escribí la fecha de hoy a un niño en la escuela. Es importante tener siempre presente la dimensión afectiva cuando estamos ante un niño que se distrae fácilmente, es fundamental brindarles seguridad, cuidado, atención y amor.

 

Por ejemplo en un niño oyente podemos comenzar a realizar a partir del año juegos donde se pueda discriminar entre el sonido y el silencio, estimulando así la concentración y la atención.

Por otro lado tener en claro cuáles son por ejemplo las conductas auditivas y lingüísticas en cada etapa nos ayuda muchísimo a detectar si las dificultades de distracción tienen un motivo asociado a una disfunción en su el desarrollo neurológico o están en relación con cuestiones psíquicas.

Debemos de tener en cuenta que a mayor edad los períodos de atención son mayores y las posibilidades de concentrarse sin distraerse también y que si a los tres años le cuesta concentrarse en un juego debemos consultar.

 

Siempre recordemos que existe una estrecha relación de constante intercambio entre el niño y su entorno, donde cada uno cumple un rol determinado: por un lado, el niño aporta receptividad y adaptabilidad, y a su vez el medio le proporciona afecto, estímulos, motivaciones y modelos para que él pueda apropiarse de ellos. Es importante destacar que en este proceso existe un período crítico, pues la adquisición tiene límites en el tiempo. Se considera que los tres primeros años de la vida son esenciales para el desarrollo de las habilidades futuras que se completan en la ado­lescencia y se apoyan en un sinnúmero de adquisiciones tempranas.

 María Marta Castro Martín By Yo Soy Igual y Diverso

AGRADECEMOS EL APORTE DE NUESTRA COLABORADORA HABITUAL Lic. María Marta Castro Martín y los invitamos a disfrutarla en Red AQUI

Imagen ilustrativa:  Extraída de Google Images de manuelgross.bligoo.com

 

 

 

 

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